10/10/13

ALIMAÑA




I

No sé qué hago parado en esta esquina… será tal vez que desde aquí se pueden mirar los balcones de madera de tu casa, misma casa donde residen mis más espantosos recuerdos, casa ubicada en otra ciudad que ya desconozco si seguirá en el mismo sitio.

Si, ¿Cuánto hace que salí de esa tu ciudad fantasma? El mismo tiempo en que ando desandando, recogiendo mis pasos diría mi abuelo.

Pero poniéndome a analizar resulta que ya no importa el tiempo, a veces creo que solo han pasado unos minutos y resulta que son días, meses, años. Y en otras ocasiones parece que son siglos los que debo padecer y solo han trascurrido unos segundos...

Ya casi se me acaba la ración de esta mañana, cada vez está más cara, cada vez la rebajan más, cada vez me hace menos efecto, ese es el único tiempo que me importa hace tiempo, el tiempo de morir a cuenta gotas porque no he sido capaz de terminar de deambular.


II

Hoy todo está “normal”, las cosas siguen en su sitio, ayer los butacones de la sala daban saltos, la sala con sus muebles eran una verdadera fiesta, el comedor se gozó la vida en una danza que los vecinos no creyeron que yo solo, fueran capaz de hacer tanto ruido y digo fuera porque aunque ellos no lo crean, yo solo permanecí sentado al borde de las gradas que van hacia mi cuarto, observando.

Observando, ese es mi oficio, observar, ¿sabes que todavía te observo?

Así tendido en la cama compruebo que pasa el tiempo, lo sé por el ruido que viene de la calle, los autos que pasan, las motos, los camiones, el grito de los niños que en ocasiones me ensordece, esas risas estridentes que me recuerdan algún lugar en no sé dónde. Ese es mi reloj mientras miro el techo y cuento las hendijas y las manchas de una lluvia de otros tiempos; cuando el ruido de las gotas me hacían sentir un goce indescriptible.

Ahora te observo, te decía; te observo como si estuvieras en la tele. Ya no tengo tele, lo cambie por esas, estas y otras que ya me acabé, ya se va a acabar esa tele, el solo pensarlo me produce escalofrío.

Tengo frío, se me viene a la mente una canción esa que escuchabas mientras yo escribía, como nos gustaba Sabina, ¿te acuerdas?: “incluso en estos tiempos/ veloces como un cadillac sin frenos/ todos los días tienen un minuto/ en que cierro los ojos y disfruto/…”

¿Sabes? Ya no disfruto cuando cierro los ojos, es más, es una tortura cerrar los ojos sin ayuda alguna, es insoportable cerrar los ojos y morir por ti y volver a despertarme vivo.


III

Es invierno y estoy sobrio. El sol de mediodía me escudriña, la mujer de enfrente me mira y yo le guiño el ojo, camina haciéndome un desdeñoso arqueo de ojos, miro sus caderas, danzan y danzan. La mujer comienza a desnudarse, primero sus hombros redondos y blancos, luego sus senos con esos pezones carmesí, queda desnuda y no para de danzar, miro su pubis dorado, la música vuelve a invadir mi cerebro y esta vez es una descarga de congas y timbales… mierda, mentira no estoy sobrio pero sigue siendo invierno.

Vuelvo a la realidad y aquella mujer sigue su camino, de hecho cruza la calle y se pierde en el centro comercial, todo vuelve a la normalidad. El sol sigue escrutando mi cerebro, maldito sol de invierno, me produce comezón en la espalda.

El cliente no sale de su oficina. Podría decir en momentos como este que mi vida ha sido feliz dentro de toda la infelicidad posible, no creas que disfruto lo que hago, pero de algo tiene que vivir un hombre. Podría decir que es una forma de vomitar toda mi desazón, mi sin sentido, mi asco, mi hambre de no sé qué.

O si sé qué… esta maldita angustia de todas las noches, las tardes, las mañanas. Esa desazón que en nuestros tiempos desahogaba copulando.

¿Te acuerdas de Henry Miller? Sexus, Flexus, crucifixión Rosada, Trópico de Cáncer, todos los trópicos… ¿Sabes en que trópico está el sexo? ¿No? Está un poquito más abajo del trópico de Capricornio, aunque alguien me dijo una vez que estaba en el cerebro.

Hubo una época ¿te acuerdas? En que descubrimos que estaba en todas partes, como nos dijo alguna vez un cura que estaba Dios.

Píllese a ese man. Si me descuido se me pierde otra vez y necesito hacerle la vuelta porque la plata de la tele se me acabó y la vida tiene que continuar aún sin vos.
 

IV

¿Vos también crees que soy cínico?

Aunque bueno, cada uno se va convirtiendo con el tiempo y a su manera en un cínico, ¿no crees? En tu tiempo sí que éramos cínicos, hasta que no pudimos más. Ahora siento los estertores de ese impacto, es que esos golpes producen dolores que pasan pero nunca se curan. Te cuento que lloré y sabes qué, todavía se me escurre de repente una lágrima. !Chas¡ de repente.

Cuando era niño nos volábamos del colegio a una loma que estaba frente a la universidad y jugábamos a los pistoleros. Este tipo no sabe que ya no juego ni soy niño, ni le temo a la muerte.

Aprendí que en este negocio, como en todos creo yo, el miedo es el peor enemigo. Pero cuando pierdes el miedo la vida se convierte en un solo hecho: LA NADA. Así para algunos sea la nada diversificada.
Unos leen a Rimbó, yo siempre preferí a Andrés Caicedo, al fin y al cabo yo tengo mi propia temporada en el infierno, otros ni siquiera saben leer así reciten como loros lo que está escrito.

Que importa ahora la connotación de lo que leo, de la música que gusto, de las mujeres que deambulan en ese cuarto en el que derrumbo mi cuerpo cuando tengo la certeza de que no te voy a encontrar. Que importa si es Pepo o Sartre, Don Omar o Piazzola, el carroloco de la vida se niega a dejarme. A veces creo que soy el judío errante…

Este marica cree que se me va a esconder, no sabe que soy capaz de pegarle un plomazo a dos cuadras.

Si Cristo existiera y me pregunta quién soy, yo le diría, que soy el segundo judío errante; lo miraría a los ojos y le diría: Señor, tú eres el ser en el que la perfección tomó la forma más sublime y le encontraste un sentido más importante a la palabra AMOR. Eso, le diría que él es el AMOR.

Un man que fue capaz de morir por AMOR al prójimo, un man que fue capaz de perdonar. De perdonar como ni vos ni yo fuimos capaces de hacerlo y eso que estábamos enamorados y eso que hacíamos el AMOR… Pura mierda.


V

Hasta que das papaya hijueputa. La vida es un ring y la pelea la pierden no los más débiles, ni los más brutos, ni los más pobres; la pelea siempre la pierde el que da papaya. Viejo no es nada personal, nada es personal ya para mí. Es hora de que sepas que la tumba tiene más poder que los ojos de la mujer amada, abierta como un imán nos atrae, nos arrastra.

Uyy… Mi sello es un solo tiro, ¿sabías? Un solo tiro que evite sufrimiento, que evite ruido y gastos innecesarios, pero este se me movió y tocó el puntillazo. Tomamos de la vida el mejor de nuestros sueños y lo queremos convertir en realidad, hasta que caemos rendidos a los pies del infortunio, del vació, de la nada. Entonces nos hundimos como el barco sin apagar las luces.

Odio cuando esto sucede, odio los cruces mal hechos y las miradas atónitas, odio romper el silencio. Inventamos un silencio como pasaporte para seguir el viajevida y por dentro nos corroe la nostalgia. ¿Que pensarán de mí de aquí a mil años? ¿Existirá aún la risa? El hombre del mañana se burlara en la tarde de razones como esta, de amarguras como la mía.

Cada vez que pasa esto le vuelvo a disparar a tu figura y vuelves a caer, disminuyen tus pasos y es allí donde puedo volver a alcanzarte y acariciarte tan solo con las manos de mis ojos.

Señor, tú nos enseñaste que el amor brota de la inocencia, yo te pregunto: ¿Qué podemos hacer los que ya la perdimos?     

9/10/13

LA VENGANZA

I

Esa tarde escoge el mejor de sus vestidos, delinea sus labios y le da un pequeño retoque a sus mejillas, se mira al espejo, sabe lo que tiene.

El rastro de perfume deja un halo inocultable a su paso, está dispuesta a cobrar esa deuda, que como los tahúres, la asume como una deuda de honor.

La rabia y el dolor la hacen más bella, más coqueta, más indefensa, más peligrosa, nadie podría decirle que no.

Se sienta y empieza a mirar el reloj. Los minutos se hacen eternos. Pide una cerveza y enciende un cigarrillo, los minutos siguen siendo eternos.

¿Cómo vino a suceder si hasta hace unos días era la mujer más feliz del universo? 

Cuando ya había perdido la esperanza de que llegue, lo vio entrar con un aire de preocupación, entonces le contó lo sucedido, le dio la información tratando de ser lo más minuciosa posible.

Le contó del dolor que estaba sintiendo, le describió con una paciencia calculada lo que debían hacer para cobrar esa afrenta y rieron celebrando su complicidad.

Salieron a su casa. En el taxi comenzaron la venganza con una rabia tal, que casi no alcanzan a llegar hasta la cama. Ya en su cuarto se entregaron a cumplir el viejo adagio: “Ojo por ojo”.

II

En la noche el llega como siempre y ella como siempre lo recibe, lo besa, le sirve la cena, le quita los zapatos y conversa de algún tema cotidiano, su hijo duerme plácido en su cuna…

Finge dormir una vez más, deja que él se duerma entre sus brazos, esta vez sin la monotonía de su amor gastado.

El primer trofeo de su cadena de venganza se desliza húmedo entre sus piernas y se dibuja una sonrisa en su rostro. Piensa que este es el primero porque en el plan que ha diseñado está dispuesto, que de esto no se salva ninguno de sus amigos.

Mientras tanto seguirán jugando a la casita.

7/10/13

MAÑANA


UNO


11 DE OCTUBRE, DÍA DEL REDESCUBRIMIENTO DE UN SUEÑO…

Por todo lado se habla de nuestro proceso de reencuentro, unos nos miran con sospecha, es que eso de que se vuelva  juntar los exemes no les gusta principalmente a los otros exemes. A demás de los organismos de inteligencia del Estado, que miran a pesar de que hace 20 años nos lanzamos a la lucha civilista, como a cualquier grupo de izquierdosos reunidos, esos son de alguna cosa parecida a la “Marcha” dicen y estarán muy pendientes de nuestra reunión.

Por otro lado los izquierdos nos miran con desdén, ¿Y esa vaina ya no se había acabado? Me pregunto un militante de la rancia izquierda, cuando le conté de nuestra reunión.

La verdad ninguna de esas miradas de sospecha me preocupan, porque desde allí no se determina nada diferente a lo que ya existe, ni los exemes, ni el estado, ni la izquierda han cambiado nada desde hace 100 años, solo se ha ahondado más la incertidumbre y la desesperanza del pueblo colombiano. Basta con mirar las “opciones” de cada sector, Dos primos hermanos, hijos de dos hermanas y dos hermanos, son la opción de la derecha y la izquierda no se queda atrás, Clara o Antonio como opciones de renovación.  

¿Y donde están los jóvenes? ¿Dónde el recurso primordial al que el hecho mano el M-19, más allá de la lucha armada o las elecciones, LA INVENCIÓN?

“O inventamos o erramos” era la frase lapidaria de Don Simón Rodríguez, refiriéndose a la constricción de las nuevas Repúblicas en el Nuevo Mundo.  Los y las jóvenes de Colombia que se debaten entre creer o no creer, entre las opciones de la derecha o de la izquierda, es decir entre las opciones de los partidos tradicionales de derecha o de izquierda, siguen sin respuesta. Porque la respuesta no está en los partidos, ni en los colores de la camiseta electoral, la respuesta está en la posibilidad de conectar de nuevo el corazón del pueblo colombiano.

Por una parte hay que entender y ponernos de acuerdo en que los partidos son solo herramientas de trabajo, son lo que el azadón al campesino o el pincel al pintor. Son solo eso, no la razón de ser de la participación como nuestros líderes de la derecha o de la izquierda lo hacen parecer, sobre todo los segundos que se matan a codazos  por la dirección del “aparato”; no hay proceso más feroz que la elección de una dirección de un partido de izquierda, un sindicato o una asociación de vivienda controlada por esos sectores.

Los partidos si es que alguna vez existen en Colombia, deben ser los espacios de interlocución real entre el poder del Estado en cualquiera de sus manifestaciones y el pueblo, el ciudadano, el hombre y la mujer en su expresión de base, eso que siempre repetimos y que nunca lo logramos, darle el poder al pueblo. Aquí repetimos siempre lo que sabemos no vamos a cumplir, por eso se acaban los procesos en los cuales el más perjudicado siempre es el pueblo, porque en el afán de controlar el aparato se hace de todo menos democracia.

Por otra parte hay que entender que las diversas formas de pensar pueden coexistir, que esa visión paranoica en la que nos han parcelado los dirigentes políticos, solo les beneficia a los dirigentes políticos, jamás al pueblo. Hace 65 años mataron a Gaitán porque era un problema para esa dirigencia tradicional, para toda la dirigencia tradicional, la de la derecha y la de la izquierda, el solo hizo entender al pueblo colombiano que allí, en lo que él llamó el País Político, que no es otra cosa que los conciliábulos de los partidos, está el principio de todos los males de esta nación. 


Es mentira que la solución venga a partir de la toma del poder de un solo partido o fuerza política, no, eso está demostrado en todas partes del mundo, es más, las revoluciones del siglo XX, las de los partidos comunistas, se hicieron con el concurso de todo el pueblo levantado contra los regímenes que se derrocaron. De todos y todas, después las dirigencias de los partidos se tomaron el poder y hablaron y legislaron a nombre del pueblo, muestra clara que cuando se necesita avanzar hay que pensar que todos sumamos desde nuestras diferencias, por lo cual el M-19 puede estar o no estar dentro de un partido X, pero lo que no puede es estar por fuera de la toma de decisiones, de la movilización social y de la voluntad ferrea de SER GOBIERNO. 

Por último, debemos volver a entender o al menos a tener en cuenta que el problema no es de “conciencia social”, no, tampoco de discurso político. El  Flaco Bateman  lo repetía una y mil veces: “Creo más en la pasión que en la ideología, o que en la teoría; es más, sólo cuando una ideología se vuelve apasionada, sentida como su propia carne, se transforma en fuerza real. De lo contrario las ideologías son meros divertimientos de academia.”

En otras palabras tenemos el reto de volver a enamorarnos de un proceso y eso no es conciencia social, no es discurso, es movilización de sentimientos. Y en Colombia hoy esos sentimientos no son ni de izquierda ni de derecha, se movilizan por estrictos grupos de márquetin, por sondeos o por encuestas, por repetición intencionada de frases y de eslogan, por el control de los medios de comunicación.

Sentimientos que están distanciados de un discurso izquierdoso y que toleran los desmanes de la derecha porque los han llevado a pensar que es para evitar que los “terroristas” se tomen el poder. Así en ese campo tan difícil y espinoso demos inventar, innovar, volver a creer para poder volver a crear, debemos reeditar nuestro discurso, nuestras frases, nuestro mensaje al pueblo colombiano.

No estamos aquí para hacer un grupo de fans de nuestros comandantes caídos, ni un combo de historiadores sobre lo que pudo haber sido y no fue; estamos aquí a portas de una reunión del M-19, si, del Movimiento 19 de Abril, para volver a encontrar el camino, para inventar y delinear entre todos y todas una organización política, social, cultural, capaz de ser más que un partido, capaz de enamorar y dar amor, capaz de unir y no de masificar el pensamiento, capaz de entender que hay otros mundos, otros pensamientos y que la barbarie a la que nos han sometido solo tendrá fin cuando el país nacional entienda, empezando por nosotros mismos, que hay que zanjar la masacre entre los hijos e hijas de una misma patria y que seamos generosos reconociendo nuestro aporte a la guerra y las diferentes formas de violencia. Solo así podemos aportarle algo nuevo a nuestros jóvenes y jovencitas, muchos de ellos soñadores puros, como lo fuimos nosotros, muchos de ellos y ellas dispuestos a jugarse el todo por el todo por una propuestas, de la misma manera en que lo hicimos nosotros, pero ellos deben tener la ventaja, la suerte diría yo, de no cometer nuestros mismos errores.  

Compañeros y compañeras, compas; volvamos a creer en nosotros como creen los que nos miran con sospecha, porque ellos saben que podemos volver a movilizar al pueblo colombiano.